Jordanna Kalman. New York, USA.

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La primera vez que tuve en mis manos una HOLGA fue en 1998, y lo que más me atrajo de ella fue el reto impuesto de hacer buenas fotografías. El formato cuadrado es difícil de componer, las fugas de luz, la falta de control de la exposición, a veces el avance de la película no me funcionaba… y por supuesto, siempre se me olvidaba quitar la tapa del objetivo.
Utilizando una cámara tan simple estás liberado, porque sin ser capaz de predecir lo que se obtiene en la película, el acto de fotografiar, encontrar el momento, es más espontáneo e instintivo. En cierto modo, la imagen resultante no es tan importante, hasta el último instante. He descubierto esto usando mi HOLGA para hacer retratos. Encuentro un tempo más sencillo para conectar emocionalmente con el tema desde que puedo prestar menos atención a la cámara y más a la escena.

I first picked up a Holga in 1998 and what appealed to me about the camera was the challenge of making a good photograph. The square format is hard to compose with, the light leaks, the lack of exposure control, sometimes the wind up reel doesn’t work… and of course I always forget to take off the lens cap.
Using such a simple camera is freeing because without being able to predict what you’ll get on the film, the act of making photographs, being in the moment, is more spontaneous and instinctual.  In a way, the resulting image is unimportant, an afterthought.  I’ve found that in using the Holga to make portraits I have an easier time connecting emotionally to the subject since I can pay less attention to the camera and more to the scene.